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Fundas nórdicas infantiles
Desde: 22.50
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Todo lo que debes saber sobre fundas nórdicas infantiles

Un buen descanso nocturno es fundamental para recargar las pilas. Y en el caso de los más pequeños de la casa, un sueño reparador es más necesario aún para que comiencen con energía el día.

Para garantizar el descanso de tus hijos, y por consiguiente el tuyo, elige un nórdico infantil para su cama. Estarás tranquila porque es una las mejores prendas para guardar el calor durante toda la noche y, además, podrán hacer la cama ellos mismos porque es mucho más sencillo.

Con una funda nórdica infantil te asegurarás de que tus hijos no se destaparán en toda la noche puesto que no tendrán que compaginar la sábana y la manta. Es indiferente que hablemos de bebés o de adolescentes.

Y con los diferentes grosores de rellenos y edredones nórdicos, que también puedes introducir en tu funda, es posible adecuarlas a la temperatura necesaria según la época del año.

Son múltiples las ventajas que las fundas nórdicas nos ofrecen.

Ventajas respecto a otros cubrecamas

Las fundas nórdicas son la mejor opción para las camas de toda la familia. Respecto a las opciones de cubrecamas a las que podemos optar, los nórdicos nos ofrecen ventajas que nos facilitan la vida.

Nos permiten con una sola prenda adaptar la ropa de cama según la estación del año y la temperatura que deseemos con solo cambiar el gramaje del relleno nórdico. En los meses de verano, puedes retirar el relleno dejando tan solo la funda convirtiéndola en un cubrecama mucho más ligero.

Además, podemos elegir entre rellenos naturales (plumón, pluma o lana) o de microfibra, adaptándonos así a posibles alergias o simples preferencias personales.  

Otra de las ventajas que nos ofrecen las fundas nórdicas es la posibilidad de variar la decoración de la habitación con mucho menos esfuerzo y de manera más económica. Con tan solo cambiar la funda, sin necesidad de comprar rellenos distintos, podemos darle un aire diferente a la estancia. Esto nos facilita también la evolución de nuestros propios hijos. Con cambiar una funda de un estilo más infantil por cualquier otra de nuestra oferta de fundas nórdicas juveniles podemos cambiar la decoración de la habitación de manera muy sencilla cuando nuestro retoño llegue a la pubertad.

En relación con otras opciones que podemos elegir para las camas de toda la familia, los nórdicos nos ayudan a hacer las camas en menos tiempo. Tan solo necesitamos ventilar y estirar la funda nórdica para tener la cama lista. Es tan sencillo que hasta tus hijos pequeños podrán hacerlo ellos mismos y, así, ayudarte con las tareas del hogar.

Y como veremos un poco más adelante, el mantenimiento y cuidado de las fundas de nuestros nórdicos es mucho más sencilla y cómoda.

Diferencias entre las fundas infantiles y las de adultos

La calidad del tejido y una óptima confección son fundamentales en las fundas nórdicas, en el caso de las infantiles es más importante aún. Los niños tienen la piel mucho más fina y sensible que los adultos, por lo que debemos tener mayor cuidado a la hora de elegir los tejidos que usaremos para su cama.

La mejor opción son los tejidos naturales, suaves y delicados con la piel de los más pequeños. Podemos elegir entre composiciones con el 100 % de algodón o de algodón Percal. En su defecto, una mezcla al 50 % de algodón y poliéster también es una gran opción para la ropa de cama de nuestros hijos.

Otra de las grandes diferencias, y más obvia, entre las fundas nórdicas infantiles y las de adulto son los diseños. Es un detalle importante, puesto que es fundamental que tu hijo se sienta cómodo e identificado con la decoración de su cama. Además, con una funda nórdica con sus personajes o muñecos favoritos facilitará que se quieran ir a la cama. Con las fundas nórdicas juveniles ocurre exactamente lo mismo, que los adolescentes se sientan reflejados en la decoración de su cuarto es igual de importante o más.

Además, para garantizarte que tu hijo no se destapará a lo largo de la noche, existen fundas nórdicas infantiles ajustables. Tanto para las camas de los menores como para las cunas de los bebés. Así, te asegurarás que se mantendrá el calor de la cama y su temperatura corporal.

En esta dirección puedes, incluso, decantarte por los sacos nórdicos, ideales para los más pequeños.

Consejos de cuidado y lavado de las fundas nórdicas

Como ya te contábamos, una de las grandes ventajas de las fundas nórdicas frente a otros cubrecamas es su cuidado y lavado.

La funda de tu nórdico es mucho más sencilla de lavar que colchas y mantas. Requiere, tan solo, los mismos cuidados que tus sábanas. Y en cuanto al relleno, la mejor opción es llevarlo a la tintorería cada varios meses.

En el cuidado diario, solo debes ventilar tu funda nórdica, a la vez que ventilas el dormitorio, durante unos diez minutos aproximadamente. Después, con tan solo estirarla, tendrás la cama perfecta.

Al igual que las sábanas, lo recomendable es lavar la funda una vez a la semana de forma general. Y como tus sábanas, puedes hacerlo en la lavadora. Recuerda que lo mejor es utilizar agua templada sobre todo en el caso de tejidos como el algodón. Si la composición de tu funda es de poliéster, puedes lavarla con agua fría.

Otro consejo que nos gustaría hacerte llegar es que laves tu ropa de cama en general, y la funda nórdica en concreto, con detergente neutro. Sobre todo en el caso de las infantiles, así puedes prevenir alergias y problemas cutáneos. Por la misma razón, evita el suavizante.

Dos últimas ideas. Antes de estrenar una funda nórdica, lávala con agua templada. Aunque estará limpia, este lavado te permite eliminar el polvo que haya podido coger desde que se confeccionó.

Por último, a la hora de guardar tu funda nórdica infantil, juvenil o de adulto, ya sea para poner otra o para guardarla durante un periodo de tiempo, la mejor opción es hacerlo en su propia funda después de lavarla.